29 de mayo de 2008

El federalismo del poder

Las estrategias de Ibarretxe

Plebiscitos y poder

Estos días vuelve a salir a la palestra en el panorama político-circense español el gran problema del federalismo. No nos encontramos ante la tesitura de ver cuáles son las formas de federalización o de descentralización que más convienen a los ciudadanos en cuanto a calidad de las políticas públicas. La teorías federalistas siempre dieron por hecho que niveles de gobierno más próximos a los ciudadanos serían más eficientes, más eficaces y más responsables. La posibilidad de que los gobernantes regionales rindiesen cuentas con mayor efectividad ante la ciudadanía no deja de ser un ideal que hay que seguir buscando, pues es ése y no otro la principal virtud del federalismo.

La responsabilidad como quimera
Ahora bien, dicho esto parece que la realidad se empeña en demostrar a la teoría que los imposibles no son más que eso. Con federalismos o sin ellos, podremos tener siempre gobernantes irresponsables, con nulo sentido de la gobernabilidad pública, del sentido común y de la responsabilidad política. El plebiscito de Ibarretxe no es más que un despróposito que sólo puede leerse en clave electoral y como medio para agarrarse al poder, un poder que el PNV ve claramente que está en tela de juicio. A la luz de los datos de las últimas elecciones generales, en las que el PSOE ganó en los tres territorios "históricos", el Señor Ibarretxe se reafirma en este órdago que le lanza al gobierno central con un sólo propósito: que desde Madrid se reaccione de manera desaforada y desproporcionada, pasando por encima de la supuesta voluntad común de los "vascos y vascas". Sólo si así reaccionan los dos grandes partidos omnipresentes, Ibarretxe estará satisfecho. Sabe bien que el plebiscito, "consulta" como lo llama él, no tiene ninguna validez jurídica y hay que recordar que el PNV votó a favor de la ley que regula la potestad de convocar referendums, en la que se limitaba su competencia al gobierno central.

Unos juegan al tute, otros al mus
¿Cuándo aprenderán a ver en Madrid que el lenguaje político que se utiliza en el País Vasco es distinto? Es ilustrativo el ejemplo que ponía Mario Onaindía, quien sostenía que mientras unos juegan al tute, castizo y directo, otros juegan al mus, de envites y órdagos...Y vaya órdago, esperemos que se afronte con sentido común.

El derecho a decidir
¿Quién define cuáles son los ciudadanos con derecho a decidir sobre los demás?
¿Dónde se fijan las fronteras dentro de las cuales la población está llamada a pronunciarse?
El PNV aspira algún día a convertirse en poder constituyente de la voluntad de la nación vasca, diluyendo en una misma cosa el partido y la nación...mal camino...
Los nacionalismos siempre olvidan que las personas tienen identidades múltiples, cambiantes, y que reducir a una dicotomía el ser vasco o español, español o europeo, corso o francés, no es más que una simplifiación arbitraria, a menudo cruenta, siempre falaz, de lo que son las identidades de los pueblos en la realidad.

No niego que el respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos sea en muchas ocasiones una oportunidad para los mismos; una oportunidad para poder institucionalizar un poder al que los ciudadanos concedan el monopolio de ejercer la violencia sobre ellos. Es esto y no otra cosa lo que verdaderamente se ventila en los procesos de independencia, cambiar la titularidad del poder de coacción de unas manos a otras. No se trata de derechos ni de libertades en última instancia, sino más bien de el traspaso de poderes de unas entidades represoras a otras.

Por otro lado, como ciudadanos tenemos la obligación de exigir a la clase gobernante que sea realista en sus propuestas, responsable y con una idea, auqneu sea mínima de lo que significa la tan manida coletilla de "los intereses generales". Parece que olvidan en demasiadas ocasiones incluso lo que conlleva la defensa de los intereses generales de sus propias nacionalidades.

A los Señores nacionalistas, incluyendo españolismos varios y demás defensores de cualquier nación primigenia:
No intenten deformar la realidad multiforme en una simple cuestión dicotómica.
Sean coherentes.
No utilicen mecanismos de división social y propagandística para tomar ventajas electoralistas
Sean realistas.
Vuelvan a poner los pies en el suelo.
Y, por favor, sean responsables.

1 comentario:

tricesimus dijo...

Al final, querida autora, no se revela más que un rancio Peneuvista aferrándose a un clavo ardiendo.
Una pena, porque, aunque anticonstitucional, a mí la idea en sí no me parece aberrante. pero estudiada en su contexto y, sobre todo, previendo sus consecuencias.
Ten en cuenta lo que supondría para ellos la posiblidad de perder el referéndum. Pero al final esto son diatribas y quimeras nacidas del totalitarismo.

"Cuando el diablo no tiene qué hacer... mata moscas con el rabo"