Las turbulencias internas que está sufriendo el Partido Popular, esos "debates precongresuales" como los llaman ellos, me han llevado a hacer la siguiente reflexión. Aunque he de aclarar que más que de una reflexión, se trata de un pequeño juego de política futurible. ¿Qué pasaría si....?
Pues bien, ¿qué pasaría si el Partido Popular finalmente se escindiese en dos partidos, cada uno representando a esas dos grandes corrientes que parecen estar en liza, la radical y la moderada? Partiendo de las tesis de Colomer (a quien le interese el tema puede echar un vistazo a uno de sus artículos: "Son los partidos los que eligen los sistemas electorales(o las leyes de Duverger cabeza abajo)") me aventuro a hacer conjeturas futuribles.
En primer lugar, es preciso hacer varias aclaraciones. El Partido Popular, por mucho que algunos líderes amenacen tácitamente con la escisión, no corre peligro de escisión en tanto que los incentivos que tienen sus líderes ante la posiilidad de crear un nuevo partido son inexistentes, por no decir negativos. Esto es así porque nuestro sistema electoral, aunque teóricamente proporcional, funciona en la práctica como un sistema mayoritario imperfecto, con la presencia de dos grandes partidos que acaparan las posibilidades de gobierno, si bien ambos encuentran serias dificultades para lograr algún día más del 50% de los votos.
El quiz de la cuestión que quiero tratar aquí, la escisión y sus consecuencias, se encuentra relacionado con el número de partidos que existirían a nivel nacional si tal posibilidad se diera finalmente. Nos hallaríamos entonces ante un escenario en el que competirían cinco partidos a nivel nacional, a saber, el "PP radical", el "PP moderado", el PSOE, IU y UPYD. Ninguno de ellos tendría posibilidades de alcanzar el 50% de los votos por lo que sería un escenario de alta competitividad, con un abánico partidista más fragmentado, más diverso y, por ende, más propenso a la creación de coaliciones de gobierno. Esa es la consecuencia más importante que cabría esperar, pero no la única. La posibilidad de coaliciones -casi obligatoriedad en tanto que se presenta como condición sine qua non para la efectiva gobernanza- provocaría un sustancial cambio en el equilibrio de fuerzas, el balance of power, que volvería a dar la relevancia política que le corresponde en los sistemas parlamentarios al principal actor de representación política, esto es, al Parlamento. Este equilibrio sería no sólo diferente, sino también cambiante, dinámico.
Me aventuro a diagnósticar que esa distinta configuración de las fuerzas políticas sería determinante en dos sentidos. En primer lugar, conllevaría el cambio del papel del Senado, de su (nula) importancia como actor de representación popular pasaría a ser un lugar de exclusiva representación territorial como debería ocurrir en todo sistema federal que se precie. Soy consciente de que el calificativo de "federal" provoca sarpullidos a buena parte del electorado y de la clase política, pero no por ello caeremos en el absurdo de recurrir a los eufemismos para escurrir el bulto. El Estado de las Autonomías podía haber sido cualquier cosa a partir del texto constitucional, finalmente, por coyunturas ecónomicas, sociales y políticas, se optó por el sistema federal. Al pan, pan.
En segundo lugar, este equilibrio de fuerzas en competición provocaría a medio plazo un cambio en la ley electoral encaminado hacia la mayor proporcionalidad del sistema mediante dos mecanismos principalmente: aumento del número de diputados y el cambio en la configuración de las circunscripciones. Considero que, si el Senado se transforma en una cámara de efectiva representación territorial, el Congreso debería representar a la ciudadanía en igualdad de condiciones. La vieja máxima de "un hombre, un voto" debería hacerse patente a través de la introducción de la circunscripción única, mejor opción de todas las posibles para lograr una proporcionalidad óptima para el sistema.
Por último me gustaría señalar, siguiendo a Colomer, que los sistemas proporcionales "tienden a durar más y a crear equilibrios organizativo-institucionales más sólidos". No es una afirmación baladí en tanto que la única forma de conseguir avanzar en democracia hacia un verdadero respeto de los Derechos Humanos, hacia la participación popular, hacia la igualdad formal y material, hacia la libertad, es precisamente la consecución de un sistema sólido que permita la transformación del cambio en oportunidades y sea capaz de satisfacer adecuadamente las demandas de una sociedad cambiante.
Pero todo esto no es más que un juego de futuribles.
El sistema político español se caracteriza por tener unas fuerzas centrífugas muy potentes, a diferencia de lo que ocurre en otros Estados federales, como el caso de Alemania. Es por ello que considero que aún es pronto para que nos sintamos partidarios de un escenario como el que acabo de describir. Es necesario hoy en día la presencia de una oposición fuerte y consolidada. En un sistema como el nuestro, joven y en desarrollo, quizá sería deseable primar la estabilidad sobre el cambio y, para ello, a día de hoy es preciso una oposición que funcione como el modelo del "Shadow cabinet" anglosajón. Por dos razones principalmente: por que es la única alternativa de gobierno y porque es el principal actor de control de la actividad gubernamental.
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2 comentarios:
Hola autores de la Compañía:
Creo que lo imposible de que haya escisión en un partido sale de la primera opción: el poder claro y limpio.
Se prefiere estar de banquillo en el partido del poder que tner poder en el partido del banquillo.
Asó los animales políticos (como los dinosaurios, las gallinas, los perros y las zorras, quetenemos de todo, oiga.
un abrazo, seré habitual aquí, aunque seguro no estaremos de acuerdo en casi nada, jeje.
Muy acertado lo del banquillo en el poder y el poder en el banquillo, me lo apunto :-)Me alegro de que nos leamos mutuamente, porque si no te ibas a aburrir un montón, no te leen más que los de tu cuerda jejeje y mal que me pese mira que sois muchos, no hay más que ver las "manis" de los "pancarteros" que piden la cabeza de MariaNo juasjuasjuas Un abrazo lovainita y espero que no estemos de acuerdo en muchas cosas, que haya debate!
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