11 de mayo de 2008

Recortando libertades

Hace unos días nos enteramos de que cualquier viajero que, por azares del destino, aterrize en algún aeropuerto de Estados Unidos, puede encontrarse con la desagradable sorpresa de que las autoridades del gigante norteamericano tomen los artilugios tecnológicos del desdichado viajero y hagan copias de absolutamente todo lo que contengan. Discos duros de portátiles, PDAs y cualquier otro artefacto con memoria puede ser fisgoneado por algún elemento de los servicios de "inteligencia" norteamericanos. Y muchos dirán: claro, pero para eso se necesita una orden judicial, bla, bla,bla. Pues no, mucho me temo que con el pretexto de salvaguardar la seguridad nacional ni es necesario tener orden judicial que lo autorice ni tampoco fundadas sospechas de que el incauto viajero vaya a ser un terrorista potencial. Este hecho se inscribe como uno más de una larga lista de restricciones a las libertades individuales que tanto costó lograr. Esta lista, encabezada por los cada vez más indefinidos tiempos de privación "provisional" de libertad para los acusados de terrorismo sin orden judicial, sin cargos, sin pruebas y, por supuesto sin vistas judiciales que lo determinen, es larga. Tantas y tantas cosas...
Como está el patio.
El 11 de septiembre y el derrumbe de la sensación de inviolabilidad del territorio norteamericano funciona como pretexto de primerísima calidad para derribar el entramado jurídico de respeto a las libertades individuales y los principios básicos del Estado de Derecho. Ya no funcionan los viejos esquemas de las derechos políticos y sociales, tampoco parece estar de moda ya el principio de la presuncion de inocencia; hoy en día todo el entramado político-económico se afana en desmembrar los cuerpos sociales a base de anomia y de miedo. Mucho me temo que a la vista de los derroteros que toman estos asuntos no resultará dificil volver a caer en el nihilismo que creiamos superado, más aún ante tiempos económicos dificiles como los que se avecinan. Abrochense los cinturones, turbulencias silenciadas en el horizonte.

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