30 de mayo de 2008




Un sueño por cumplir

Viaje a las Islas Lofoten, Noruega...igual me quedo a vivir allí....














29 de mayo de 2008

El federalismo del poder

Las estrategias de Ibarretxe

Plebiscitos y poder

Estos días vuelve a salir a la palestra en el panorama político-circense español el gran problema del federalismo. No nos encontramos ante la tesitura de ver cuáles son las formas de federalización o de descentralización que más convienen a los ciudadanos en cuanto a calidad de las políticas públicas. La teorías federalistas siempre dieron por hecho que niveles de gobierno más próximos a los ciudadanos serían más eficientes, más eficaces y más responsables. La posibilidad de que los gobernantes regionales rindiesen cuentas con mayor efectividad ante la ciudadanía no deja de ser un ideal que hay que seguir buscando, pues es ése y no otro la principal virtud del federalismo.

La responsabilidad como quimera
Ahora bien, dicho esto parece que la realidad se empeña en demostrar a la teoría que los imposibles no son más que eso. Con federalismos o sin ellos, podremos tener siempre gobernantes irresponsables, con nulo sentido de la gobernabilidad pública, del sentido común y de la responsabilidad política. El plebiscito de Ibarretxe no es más que un despróposito que sólo puede leerse en clave electoral y como medio para agarrarse al poder, un poder que el PNV ve claramente que está en tela de juicio. A la luz de los datos de las últimas elecciones generales, en las que el PSOE ganó en los tres territorios "históricos", el Señor Ibarretxe se reafirma en este órdago que le lanza al gobierno central con un sólo propósito: que desde Madrid se reaccione de manera desaforada y desproporcionada, pasando por encima de la supuesta voluntad común de los "vascos y vascas". Sólo si así reaccionan los dos grandes partidos omnipresentes, Ibarretxe estará satisfecho. Sabe bien que el plebiscito, "consulta" como lo llama él, no tiene ninguna validez jurídica y hay que recordar que el PNV votó a favor de la ley que regula la potestad de convocar referendums, en la que se limitaba su competencia al gobierno central.

Unos juegan al tute, otros al mus
¿Cuándo aprenderán a ver en Madrid que el lenguaje político que se utiliza en el País Vasco es distinto? Es ilustrativo el ejemplo que ponía Mario Onaindía, quien sostenía que mientras unos juegan al tute, castizo y directo, otros juegan al mus, de envites y órdagos...Y vaya órdago, esperemos que se afronte con sentido común.

El derecho a decidir
¿Quién define cuáles son los ciudadanos con derecho a decidir sobre los demás?
¿Dónde se fijan las fronteras dentro de las cuales la población está llamada a pronunciarse?
El PNV aspira algún día a convertirse en poder constituyente de la voluntad de la nación vasca, diluyendo en una misma cosa el partido y la nación...mal camino...
Los nacionalismos siempre olvidan que las personas tienen identidades múltiples, cambiantes, y que reducir a una dicotomía el ser vasco o español, español o europeo, corso o francés, no es más que una simplifiación arbitraria, a menudo cruenta, siempre falaz, de lo que son las identidades de los pueblos en la realidad.

No niego que el respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos sea en muchas ocasiones una oportunidad para los mismos; una oportunidad para poder institucionalizar un poder al que los ciudadanos concedan el monopolio de ejercer la violencia sobre ellos. Es esto y no otra cosa lo que verdaderamente se ventila en los procesos de independencia, cambiar la titularidad del poder de coacción de unas manos a otras. No se trata de derechos ni de libertades en última instancia, sino más bien de el traspaso de poderes de unas entidades represoras a otras.

Por otro lado, como ciudadanos tenemos la obligación de exigir a la clase gobernante que sea realista en sus propuestas, responsable y con una idea, auqneu sea mínima de lo que significa la tan manida coletilla de "los intereses generales". Parece que olvidan en demasiadas ocasiones incluso lo que conlleva la defensa de los intereses generales de sus propias nacionalidades.

A los Señores nacionalistas, incluyendo españolismos varios y demás defensores de cualquier nación primigenia:
No intenten deformar la realidad multiforme en una simple cuestión dicotómica.
Sean coherentes.
No utilicen mecanismos de división social y propagandística para tomar ventajas electoralistas
Sean realistas.
Vuelvan a poner los pies en el suelo.
Y, por favor, sean responsables.

24 de mayo de 2008

Los candidatos a candidatos

Con permiso del gran Benedetti, tomamos prestados estos versos.

Por la avenida vienen
los candidatos
(...)
los candidatos a gran tribuno
a alabancero a estraperlista
a piel de judas
a tercer suplente
(...)
desde la acera
solo y deslumbrado
un candidato a candidato
avizora futuro
y se relame

Texto completo en:Despites y franquezas. Mario Benedetti. Alfaguara Hispánica.1990. Madrid.

La escisión del Partido Popular, ¿una opción deseable?

Las turbulencias internas que está sufriendo el Partido Popular, esos "debates precongresuales" como los llaman ellos, me han llevado a hacer la siguiente reflexión. Aunque he de aclarar que más que de una reflexión, se trata de un pequeño juego de política futurible. ¿Qué pasaría si....?

Pues bien, ¿qué pasaría si el Partido Popular finalmente se escindiese en dos partidos, cada uno representando a esas dos grandes corrientes que parecen estar en liza, la radical y la moderada? Partiendo de las tesis de Colomer (a quien le interese el tema puede echar un vistazo a uno de sus artículos: "Son los partidos los que eligen los sistemas electorales(o las leyes de Duverger cabeza abajo)") me aventuro a hacer conjeturas futuribles.

En primer lugar, es preciso hacer varias aclaraciones. El Partido Popular, por mucho que algunos líderes amenacen tácitamente con la escisión, no corre peligro de escisión en tanto que los incentivos que tienen sus líderes ante la posiilidad de crear un nuevo partido son inexistentes, por no decir negativos. Esto es así porque nuestro sistema electoral, aunque teóricamente proporcional, funciona en la práctica como un sistema mayoritario imperfecto, con la presencia de dos grandes partidos que acaparan las posibilidades de gobierno, si bien ambos encuentran serias dificultades para lograr algún día más del 50% de los votos.

El quiz de la cuestión que quiero tratar aquí, la escisión y sus consecuencias, se encuentra relacionado con el número de partidos que existirían a nivel nacional si tal posibilidad se diera finalmente. Nos hallaríamos entonces ante un escenario en el que competirían cinco partidos a nivel nacional, a saber, el "PP radical", el "PP moderado", el PSOE, IU y UPYD. Ninguno de ellos tendría posibilidades de alcanzar el 50% de los votos por lo que sería un escenario de alta competitividad, con un abánico partidista más fragmentado, más diverso y, por ende, más propenso a la creación de coaliciones de gobierno. Esa es la consecuencia más importante que cabría esperar, pero no la única. La posibilidad de coaliciones -casi obligatoriedad en tanto que se presenta como condición sine qua non para la efectiva gobernanza- provocaría un sustancial cambio en el equilibrio de fuerzas, el balance of power, que volvería a dar la relevancia política que le corresponde en los sistemas parlamentarios al principal actor de representación política, esto es, al Parlamento. Este equilibrio sería no sólo diferente, sino también cambiante, dinámico.

Me aventuro a diagnósticar que esa distinta configuración de las fuerzas políticas sería determinante en dos sentidos. En primer lugar, conllevaría el cambio del papel del Senado, de su (nula) importancia como actor de representación popular pasaría a ser un lugar de exclusiva representación territorial como debería ocurrir en todo sistema federal que se precie. Soy consciente de que el calificativo de "federal" provoca sarpullidos a buena parte del electorado y de la clase política, pero no por ello caeremos en el absurdo de recurrir a los eufemismos para escurrir el bulto. El Estado de las Autonomías podía haber sido cualquier cosa a partir del texto constitucional, finalmente, por coyunturas ecónomicas, sociales y políticas, se optó por el sistema federal. Al pan, pan.

En segundo lugar, este equilibrio de fuerzas en competición provocaría a medio plazo un cambio en la ley electoral encaminado hacia la mayor proporcionalidad del sistema mediante dos mecanismos principalmente: aumento del número de diputados y el cambio en la configuración de las circunscripciones. Considero que, si el Senado se transforma en una cámara de efectiva representación territorial, el Congreso debería representar a la ciudadanía en igualdad de condiciones. La vieja máxima de "un hombre, un voto" debería hacerse patente a través de la introducción de la circunscripción única, mejor opción de todas las posibles para lograr una proporcionalidad óptima para el sistema.

Por último me gustaría señalar, siguiendo a Colomer, que los sistemas proporcionales "tienden a durar más y a crear equilibrios organizativo-institucionales más sólidos". No es una afirmación baladí en tanto que la única forma de conseguir avanzar en democracia hacia un verdadero respeto de los Derechos Humanos, hacia la participación popular, hacia la igualdad formal y material, hacia la libertad, es precisamente la consecución de un sistema sólido que permita la transformación del cambio en oportunidades y sea capaz de satisfacer adecuadamente las demandas de una sociedad cambiante.

Pero todo esto no es más que un juego de futuribles.
El sistema político español se caracteriza por tener unas fuerzas centrífugas muy potentes, a diferencia de lo que ocurre en otros Estados federales, como el caso de Alemania. Es por ello que considero que aún es pronto para que nos sintamos partidarios de un escenario como el que acabo de describir. Es necesario hoy en día la presencia de una oposición fuerte y consolidada. En un sistema como el nuestro, joven y en desarrollo, quizá sería deseable primar la estabilidad sobre el cambio y, para ello, a día de hoy es preciso una oposición que funcione como el modelo del "Shadow cabinet" anglosajón. Por dos razones principalmente: por que es la única alternativa de gobierno y porque es el principal actor de control de la actividad gubernamental.

11 de mayo de 2008

Recortando libertades

Hace unos días nos enteramos de que cualquier viajero que, por azares del destino, aterrize en algún aeropuerto de Estados Unidos, puede encontrarse con la desagradable sorpresa de que las autoridades del gigante norteamericano tomen los artilugios tecnológicos del desdichado viajero y hagan copias de absolutamente todo lo que contengan. Discos duros de portátiles, PDAs y cualquier otro artefacto con memoria puede ser fisgoneado por algún elemento de los servicios de "inteligencia" norteamericanos. Y muchos dirán: claro, pero para eso se necesita una orden judicial, bla, bla,bla. Pues no, mucho me temo que con el pretexto de salvaguardar la seguridad nacional ni es necesario tener orden judicial que lo autorice ni tampoco fundadas sospechas de que el incauto viajero vaya a ser un terrorista potencial. Este hecho se inscribe como uno más de una larga lista de restricciones a las libertades individuales que tanto costó lograr. Esta lista, encabezada por los cada vez más indefinidos tiempos de privación "provisional" de libertad para los acusados de terrorismo sin orden judicial, sin cargos, sin pruebas y, por supuesto sin vistas judiciales que lo determinen, es larga. Tantas y tantas cosas...
Como está el patio.
El 11 de septiembre y el derrumbe de la sensación de inviolabilidad del territorio norteamericano funciona como pretexto de primerísima calidad para derribar el entramado jurídico de respeto a las libertades individuales y los principios básicos del Estado de Derecho. Ya no funcionan los viejos esquemas de las derechos políticos y sociales, tampoco parece estar de moda ya el principio de la presuncion de inocencia; hoy en día todo el entramado político-económico se afana en desmembrar los cuerpos sociales a base de anomia y de miedo. Mucho me temo que a la vista de los derroteros que toman estos asuntos no resultará dificil volver a caer en el nihilismo que creiamos superado, más aún ante tiempos económicos dificiles como los que se avecinan. Abrochense los cinturones, turbulencias silenciadas en el horizonte.